TASHKENT
Salimos de viaje, no hemos salido solos, vamos con una amiga, Pilar. Nos conocimos el año pasado en el Kurdistán Turco, un destino muy recomendable, historia, cultura, gastronomía, la única pena es que despues del terremoto algunas zonas han quedado devastadas, las imágenes por TV lo dicen todo, aún impactan más cuando hacía pocos meses estábamos paseando por esas calles.
Volvamos al ahora, salimos de Barcelona, primer contratiempo salimos tarde, el enlace en Estambul era con tiempo pero los retrasos son inevitables y es algo que no puedes preveer, bueno siempre puedes dejar 24 horas entre un vuelo y otro pero no es el caso.
La salida fue el domingo día 3 y el día anterior, sábado, en el trabajo un compañero me preguntó si teníamos transbordo y cuanto tiempo era, hora y media o dos le contesté. Y el tio me dice huy que justo, yo prefiero más margen y si lo pierdes, pues cogeré otro avión no pasa nada le contesté ya me ha pasado y salí 24 horas más tarde. Un dia perdido de vacaciones me dijo, no contesté porque aprovechamos que era en Amsterdam e hicimos turismo, 24 horas a tope para conocer la ciudad con hotel pagado, comida pagada y 50 euros para gastos. Todo es cuestión de actitud le dije. En los viajes pasan accidentes igual que en la vida cotidiana.
El caso es que al final no perdimos el enlace, sobre todo porque, el karma ayuda a los optimistas y a Raquel que es muy afortunada. Al llegar a Estambul con 2 horas de retraso el vuelo para Tashkent estaba embarcando y listo par salir, pero nosotros llegamos por la puerta 15 F y el vuelo salía por la 17 F, había personal del aeropuerto esperandonos para indicarnos la puerta. No hicimos ni cola llegamos y entramos. En el fondo nuestra ilusión era que nos llevasen en el carrito de Golf corriendo por la terminal pero no se dió el caso.
Llegamos a destino puntuales, nosotros porque lo que son las maletas no llegaron, después de muchos vuelos nos ha tocado perder las maletas.
Afortunadamente, al día siguiente a las 8:30 ya nos avisaron que teníamos las maletas en el aeropuerto, pero que teníamos que ir a recogerlas, no las traían al Hotel.
La suerte para los optimistas, estamos 3 días en la ciudad y no ha habido problemas, además no solo hay que ser optimista también previsor.
En el equipaje de mano siempre llevamos una muda limpia para cada uno por si hay un imprevisto, de modo que ni modo.
Y ya en Uzbekistán y su capital, primeras impresiones, muy buenas una ciudad muy limpia, pero extremadamente limpia y una población muy amable y educada, con honrosas excepciones seguramente debido a malos entendidos con el idioma.
De entrada como decimos siempre poco inglés, la gente jóven habla algo, no todos y poco más, pero son tan amables que nos acabamos entendiendo con taxistas, camareros y demás personajes.
Las expectativas que eran altas, cumplidas sobradamente, con alguna desquiciante anécdota.
Nos sentamos a cenar en un Restaurante bastante grande, con mucho personal, bueno aquí hay bastante personal en todos sitios, luego me explico.
Nos sentamos y pasaban camareros que nos miraban pero salían a la calle, algo muy extraño, al final llego una especie de encargado y llamó a una camarera para que tomase nota.
No digo que fuese borde porque no nos dijo nada parecía que apuntaba en un papel y ni hola dijo.
Una de las cosas que pedimos fue una Pepsi sin azucar. Nos trae una Pepsi normal eso si de litro, aquí hay costumbre todo es grande. Volvemos a llamar a la camarera que aún no había dicho nada y le decimos que si no hay sin azucar que nos la cambiase por una botella de agua, "no"
NO, esa fue toda su conversación se dió la vuelta y se marcho, como Perales.
Nos quedamos con cara de haba y empezamos a descojonarnos de risa es que fue surrealista total, NO, un NO rotundo sin dudas y girandose y marchandose de allí.
Lo que nos costó que la cambiaran, al final otra camarera que esta en otras mesas se acercó,
Me olvidé deciros que solo éramos dos mesas ocupadas y había como 10 camareros, en el interior había más mesas pero también más camareros.
Pedimos un plato de la carta (había foto) y nos trajeron una ración para los tres. El caso es que al final se vuelve acercar la chicha que nos cambió la Pepsi, no volvió a coger pedido y pudimos cenar.
Entonces nos dimos cuenta que el resto de camareros no es que pasaran de nosotros es que nos tenían miedo, miedo a que les pidiéramos algo porque habían visto que éramos de fuera y no sabían interactuar con mostros, la chica tampoco hablaba ingles pero tenia predisposición y buena voluntad, ya nadie más se acercó a la mesa solo ella le dije con el google translate que solo ella nos hacía caso que a sus compañeros le davamos miedo y se rió significativamente. En fin cosas de los idiomas.
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